El acceso al crédito entre los jóvenes argentinos creció en los últimos años, impulsado tanto por los bancos tradicionales como por las empresas de servicios financieros y billeteras virtuales. Sin embargo, ese mayor acceso al financiamiento también expuso una realidad preocupante: casi cuatro de cada diez jóvenes que solicitaron un préstamo tienen dificultades para cumplir con los pagos.
La situación quedó reflejada en distintos informes que muestran un fuerte deterioro del comportamiento crediticio de la población de entre 18 y 30 años, en un contexto marcado por la pérdida de empleo, la precarización laboral y la caída del poder adquisitivo.
La morosidad juvenil alcanza niveles récord
Según el Informe de Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la mora de las familias llegó al 12,1% en abril de 2026, frente al 3,7% registrado en el mismo mes de 2025, lo que representa un incremento de casi ocho puntos porcentuales.
Dentro de ese escenario, un estudio de la consultora Analytica advirtió que la irregularidad en los pagos entre los jóvenes de 18 a 30 años ronda el 40%, el porcentaje más alto de todas las franjas etarias.
El informe vincula este fenómeno con el deterioro del mercado laboral juvenil durante 2025. La desocupación entre las mujeres de 14 a 29 años pasó del 13,8% al 16,8%, mientras que entre los hombres aumentó del 12,5% al 16,2%.
Como consecuencia, una generación enfrenta simultáneamente dificultades para acceder a un empleo estable y un historial crediticio deteriorado, una combinación que puede limitar durante años el acceso al financiamiento formal.
Los primeros créditos son los más riesgosos
Otro relevamiento realizado por Provincia Microcréditos, empresa del Banco Provincia, llegó a una conclusión similar: casi el 40% de los jóvenes de entre 18 y 21 años que tomó un crédito no puede pagarlo, y nueve de cada diez se endeudó antes de conseguir su primer empleo formal.
El estudio señala además que el mayor nivel de incumplimiento se registra en las empresas de tecnología financiera (fintech) y billeteras virtuales, donde el acceso al crédito suele ser más rápido y con menores requisitos.
Los datos muestran que:
- Más de uno de cada tres jóvenes que obtuvo su primer crédito durante 2025 terminó en mora.
- Quienes acceden a un préstamo por primera vez a los 21 años presentan un nivel de incumplimiento del 31%.
- Entre quienes comenzaron a endeudarse a los 19 años, la morosidad asciende al 44%.
Para Alejandro Formento, presidente de Provincia Microcréditos, el problema radica en que muchos jóvenes acceden al financiamiento “sin trabajo ni ingresos estables”, lo que termina afectando su historial crediticio y condicionando sus posibilidades económicas futuras.
¿Qué sucede cuando una persona deja de pagar un préstamo?
El economista y asesor financiero Nicolás Messa explicó que el incumplimiento de una cuota nunca pasa inadvertido y suele avanzar por distintas etapas.
En un primer momento, cuando el atraso es de pocos días, el banco o la fintech envían recordatorios mediante mensajes y llamados.
Si la demora continúa, comienzan a aplicarse intereses punitorios y la deuda puede ser derivada a agencias especializadas en cobranzas durante la denominada mora temprana, que abarca aproximadamente entre los 30 y 90 días.
Posteriormente, llega la mora tardía, entre los 90 y 120 días. Si el incumplimiento persiste y el monto adeudado es importante, el acreedor puede iniciar acciones judiciales e incluso solicitar embargos sobre ingresos registrados.
Las consecuencias van mucho más allá de los intereses
Además del incremento de la deuda por intereses y recargos, la mora perjudica el historial crediticio de la persona.
Un mal comportamiento de pago reduce el denominado scoring crediticio, utilizado por bancos y entidades financieras para evaluar el riesgo antes de otorgar nuevos préstamos, tarjetas de crédito o financiamiento para la compra de viviendas, vehículos o emprendimientos.
Asimismo, el deudor puede permanecer hasta cinco años registrado en bases de datos como Veraz o Nosis, antecedentes que suelen ser consultados por las entidades financieras antes de aprobar cualquier operación de crédito.
Un desafío creciente para la educación financiera
El crecimiento de la morosidad entre los jóvenes refleja un problema que combina factores económicos, laborales y financieros. La facilidad para acceder al crédito contrasta con ingresos inestables y escasa educación financiera, una combinación que puede afectar durante años la capacidad de acceder a nuevas oportunidades de financiamiento.
Los especialistas coinciden en que comparar costos, calcular la capacidad real de pago y evitar asumir deudas sin respaldo económico son medidas fundamentales para prevenir el sobreendeudamiento y proteger el historial crediticio desde los primeros años de la vida financiera.
Fuente: chequeado.com
foto portada El economista hecha con IA.

